Bartolo
Bartolo nace de una pregunta simple: ¿cómo se ve la tradición italiana cuando deja el mantel blanco y se va a la calle?
Creamos el branding completo — identidad, empaque, papelería, campaña visual y mockups de producto — partiendo de un mood board que mezcla Italia de los 60's, texturas industriales y un rojo Ferrari que se volvió el color insignia de la marca.
El reto era comunicar "el arte de la buena pizza" sin caer en el cliché de trattoria de postal: por eso el packaging usa tipografía gráfica y agresiva (el patrón "ART" repetido en las cajas) en vez de ilustraciones nostálgicas — habla directo a un público joven, urbano, que vive la pizza como antojo social, no como herencia familiar.
Hoy Bartolo es una marca con carácter propio: tradición italiana con actitud de calle.